miércoles, 26 de noviembre de 2014

El instante 25/11/14
Desperté, el perro estaba encima de mí, me veía queriendo enseñarme lo que había en mi cama. Las puertas en sus marcos tenían cabellos largos y se movían con el viento. La ventana también estaba llena de cabellos, parecía que protegían el interior. El techo se veía triste, como una materia orgánica seca, sin vida, algo faltaba. En ese momento lo único vivo era el perro, yo en cambio pertenecía a otro mundo, de muy afuera, lejos tanto que la esencia en mí ...era oscura como la galaxia, el precio que me estaba costando por ir tan lejos era mi fuerza, mi propia naturalidad. Tenía que detener de algún modo esto, quedarme aquí, aceptar que realmente lo tomaba prestado de la Tierra, de la madre de todos. El efecto duró poco, era yo el perro no él mi amo. Me sentí ser mi amo, pero logre mantenerlo lúcido, soñando, soñando que era un planeta y yo el sol. Mi amo giraba en torno a mí.

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