jueves, 27 de noviembre de 2014


Los pies mágicos   (nano cuento)                                                                            271114

Solo veía pies por todos lados, pies fuertes, delgados, caminando, yendo al trabajo, a tomar café, a tomar el avión, en coche. Los míos eran muy inquietos, caminaban, corrían y no se cansaban nunca; podía hacer ejercicios por horas y nunca acababa. De noche las sentía muy calientes, de día muy frías; y cuando soñaba platicaba con unos pies re lindos, le aventaba unos piropos, le daba caricias. Y al final despertaba y recordaba que todo era un sueño, veía que era el mismo feo de siempre; pero recordaba que dentro de mí existían unos pies hermosos.

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