Los pies mágicos
(nano cuento) 271114
Solo veía pies por todos lados,
pies fuertes, delgados, caminando, yendo al trabajo, a tomar café, a tomar el
avión, en coche. Los míos eran muy inquietos, caminaban, corrían y no se
cansaban nunca; podía hacer ejercicios por horas y nunca acababa. De noche las
sentía muy calientes, de día muy frías; y cuando soñaba platicaba con unos pies
re lindos, le aventaba unos piropos, le daba caricias. Y al final despertaba y
recordaba que todo era un sueño, veía que era el mismo feo de siempre; pero
recordaba que dentro de mí existían unos pies hermosos.
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