martes, 2 de diciembre de 2014


El oficio                                                                                              291114

Solía esculpir siempre en diferentes lugares, huía del recuerdo; pues la madera que usaba tenía un alto precio. La naturaleza tarde o temprano aparecía deseándome la muerte. Recuerdo la última vez que hice una escultura, de repente aparecieron partes de troncos salidas alrededor de la escultura. Ahora lo que hago es ir a visitar los lugares donde esculpí, trato de recobrar la calma y entender qué fue lo pasado. Hasta que una vez me enojé y retire las maderas de la tierra y entendí que la naturaleza me estaba dando esas piezas para esculpir. Cuando terminé de retirar todas las piezas sólo comprendí que estaba equilibrando la mucha madera que se usaba en el mundo para la vida humana. Tanta madera ya no cabía en el interior de la Tierra, en el corazón del Mundo.

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