viernes, 28 de noviembre de 2014

El soldado.                                                                        27/11/14

Una herida que no puede desaparecer, pero para no dejar crecer. Como Latinoamericanos pareciera que no podemos dejar desaparecer las nuestras pero a fuerza de equilibrio (“hombre equilibrio”) no queremos dejar crecer. Todo apunta a que la resistencia tanto de derecha como de izquierda es no dejar  que se expanda. Esto es parte del “futuro deconstructivo” triste al que estamos condenados. Parece que es un final amargo que no lo es a la vez. El propio artista desamparado, el político inerte, sin vida, el profesionista predestinada a tal batalla, a hacerle un monumento a la huella para que no aumente. Un monumento al soldado, parece contradictorio, pero es un símbolo de paz para nosotros, el que conserva la historia, el que pelea el no olvido de nuestro pasado y mantiene pequeña la herida, el “México autodestructivo” de hoy, el México Contemporáneo. 

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