El soldado. 27/11/14
Una herida que no puede
desaparecer, pero para no dejar crecer. Como Latinoamericanos pareciera que no
podemos dejar desaparecer las nuestras pero a fuerza de equilibrio (“hombre
equilibrio”) no queremos dejar crecer. Todo apunta a que la resistencia tanto
de derecha como de izquierda es no dejar que se expanda. Esto es parte del “futuro
deconstructivo” triste al que estamos condenados. Parece que es un final amargo
que no lo es a la vez. El propio artista desamparado, el político inerte, sin
vida, el profesionista predestinada a tal batalla, a hacerle un monumento a la
huella para que no aumente. Un monumento al soldado, parece contradictorio,
pero es un símbolo de paz para nosotros, el que conserva la historia, el que
pelea el no olvido de nuestro pasado y mantiene pequeña la herida, el “México
autodestructivo” de hoy, el México Contemporáneo.
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