jueves, 27 de noviembre de 2014


El mundo picolo (nano cuento)                                                               271114

Todos aquí cargábamos un corazón grande con nuestras propias manos, cuando nos acercábamos a algún otro se veía raro una pareja de amigos o de novios cargando cada uno su corazón grande. Solo había un niño que había nacido libre, sin tener que cargar el suyo. Y era el que ponía orden, con su resortera aplacaba los que querían enojarse, animaba a otros. Hasta que un día cayó enfermo y nadie sabía qué hacer. Todas las mamás lo veían con tristeza hasta que un día todos los corazones de todos crecieron tanto que aplastaron a cada uno que cuando el niño despertó solo encontró el mundo lleno de corazones y en ese momento se dio cuenta de que estaba solo y esos corazones eran como plantas y pronto nacería el suyo y sería como los demás, lo presentía.

De noche (nano cuento)                                                                            271114

Caminaba no para ser el pendejo de siempre, estoy seguro que alguien me necesitaba, tenía que llegar a ese lugar, algún instinto mío lo percibía, tantos años haciendo maravillas con las manos. De pronto ahí estaba este charco, lo que necesitaba hacer era ver mi reflejo. Mi  imagen ahí era mucho para un niño travieso que alguna vez fui, que locura, la pipí de muchos hecha un charco. Quizá era conectarme, pero al final terminé diciendo que cerdos eran. Me absorbió la moral, el monstruo que no sabe perder, terminé caminando muerto, hecho un zombie. Nada tenía sentido, solo hasta que dormí me vi abrazado de mí mismo y lo comprendí. Me conecte a mi niño.

Los pies mágicos   (nano cuento)                                                                            271114

Solo veía pies por todos lados, pies fuertes, delgados, caminando, yendo al trabajo, a tomar café, a tomar el avión, en coche. Los míos eran muy inquietos, caminaban, corrían y no se cansaban nunca; podía hacer ejercicios por horas y nunca acababa. De noche las sentía muy calientes, de día muy frías; y cuando soñaba platicaba con unos pies re lindos, le aventaba unos piropos, le daba caricias. Y al final despertaba y recordaba que todo era un sueño, veía que era el mismo feo de siempre; pero recordaba que dentro de mí existían unos pies hermosos.

La memoria.                                                                                     26/11/14

Siempre manejo por la misma ruta, parece que voy dormido, o acaso todo es igual siempre. Los coches de atrás siempre desaparecen, se esconden, como cuando la memoria te juega malas pasadas, qué caso tiene que siempre algo falle, como en el mundo todo al revés. Dormido o despierto, ¿cuál es la diferencia? Dormir despierto. Por eso siempre viajo mirando hacia adelante como dicen lo que ves en el mundo te sirve para mantener la conciencia. Pero la memoria, a donde va esa energía, me acelera, solo me acelera. Pierdo el sueño; el ciclo se repite, como el mundo, como la  Tierra dando vueltas alrededor del sol, acaso los coches cumplen su función como planetas, todos girando y los faros como estrellas, radiando su energía.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

El instante 25/11/14
Desperté, el perro estaba encima de mí, me veía queriendo enseñarme lo que había en mi cama. Las puertas en sus marcos tenían cabellos largos y se movían con el viento. La ventana también estaba llena de cabellos, parecía que protegían el interior. El techo se veía triste, como una materia orgánica seca, sin vida, algo faltaba. En ese momento lo único vivo era el perro, yo en cambio pertenecía a otro mundo, de muy afuera, lejos tanto que la esencia en mí ...era oscura como la galaxia, el precio que me estaba costando por ir tan lejos era mi fuerza, mi propia naturalidad. Tenía que detener de algún modo esto, quedarme aquí, aceptar que realmente lo tomaba prestado de la Tierra, de la madre de todos. El efecto duró poco, era yo el perro no él mi amo. Me sentí ser mi amo, pero logre mantenerlo lúcido, soñando, soñando que era un planeta y yo el sol. Mi amo giraba en torno a mí.

domingo, 14 de abril de 2013